15 LUGARES QUE TE CAMBIARÁN LA VIDA

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VARANASI (INDIA)

Es el lugar donde los hindúes desean morir.

La cremación de sus cuerpos a orillas del Ganges y las cenizas depositadas en las sagradas aguas los liberará del eterno ciclo de muerte y reencarnación (samsara) alcanzando el esperado nirvana, la liberación de mil vidas de sufrimiento.

Miles de peregrinos acuden a esta ciudad, más antigua que las propias leyendas, para despedirse serenamente de su última vida.

Nada merece más la pena aquí que asistir a una ceremonia de incineración en el Ghat de Manikarnika para desentrañar las múltiples facetas de un rito tan antiguo y fascinante como la propia Varanasi.

 

LAS IGLESIAS EXCAVADAS DE LALIBELA (ETIOPIA)

Dice el gran Kapuà ›cià „ski que ‘Lalibela es la octava maravilla del mundo, y si no lo es, debería serlo”. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación.

Hoy, Lalibela es la joya del incipiente turismo etíope, una ciudad dibujada entre valles de belleza hipnótica y casitas de planta circular y techo de paja. Once iglesias excavadas en la roca componen el singular patrimonio de uno de los lugares más impresionantes de mundo.

Porque no importa cuántas fotos hayas visto de estos prodigios arquitectónicos, cuanto hayas leído sobre ellas, nada te prepara para la experiencia de asistir a una ceremonia al despuntar el alba, cuando una interminable procesión de peregrinos ataviados con su túnica blanca, el wagi, recitan en tono monocorde sus oraciones.

 

TEMPLOS DE ANGKOR (CAMBOYA)

Esta joya, máximo exponente de la arquitectura del Imperio Jemer, es considerado el mayor complejo religioso del mundo, un binomio perfecto entre la agreste selva camboyana donde se encuentra y la obra del hombre.

Angkor hipnotiza por su belleza, por los impresionantes detalles arquitectónicos, por su enclave natural pero sobre todo por el eco de los mitos e historias de un imperio perdido durante siglos bajo la selva.

 

TOKIO (JAPÓN)

Luces de neón a donde quiera que mires, edificios futuristas y gente, mucha gente…

Tokio hay que vivirlo para creerlo. La esencia misma del moderno Japón reside en esta mastodóntica ciudad de 12 millones de habitantes donde todo es posible. Acércate al cruce de Shibuya, el mismo donde Scarlett Johansson era literalmente “absorbida” por una oleada de humanidad en la película Lost in Translation para alucinar observando los estilismos de los jóvenes tokiotas y sentir el vibrante ritmo de esta sorprendente ciudad.

 

RÍO DE JANEIRO (BRASIL)

Todavía recuerdo la primera subida que realicé en teleférico a la montaña del Pan de Azúcar en Rio de Janeiro.

No bien el “bondinho” se deslizó en el cielo descubriendo el extraordinario espectáculo del paisaje de una de las ciudades más bellas del mundo, comenzaron al unísono los gritos de “Cidade Maravilhosa” (‘Ciudad Maravillosa’, tal cómo es conocida Rio de Janeiro).

Merecidísimo piropo para un escenario donde mar, lagunas y montanas se conjugan en una geografía prodigiosa.

 

VOLCÁN DE KELIMUTU EN LA ISLA DE FLORES (INDONESIA)

Son las 4 de la madrugada y el paseo en motocicleta bajo un cielo estrellado hasta la cima del volcán de Kelimutu nos augura la más excitante de las experiencias.

Al amanecer descubrimos las tres lagunas ‘mágicas” que coronan el cráter del volcán y cuya tonalidad cambia, dicen, a capricho de los Dioses. En estos momentos el Lago de los Ancianos es de un azul oscuro, casi negro; el Lago de los Hombres, de color turquesa profundo y, el ultimo, el Lago Encantado, de color marrón claro.

Ayer, nos dicen los guías, los colores eran diferente, azul claro, azul cobalto y rojo fuerte… Las leyendas locales aseguran que, cuando alguien muere, su espíritu se dirige al Kelimutu para sumergirse en una de las tres lagunas

 

BAGAN (MYANMAR)

Marco Polo describió Bagan como “uno de los espectáculos más hermosos del mundo”. No le faltaba razón.

Una inmensa llanura salpicada con unas 2000 pagodas, templos y monasterios, algunos con más de 800 anos de antigüedad.

Así es el fascinante paisaje que podrás contemplar en Bagan, la que fuera capital de la antigua Birmania entre los siglos XI y XIII. No olvides sentarse en lo alto de alguno de sus templos al atardecer para admirar el baile de colores que del amarillo tenue hasta al azafrán intenso van tiñendo lentamente su cielo hasta que una luz mágica lo invade todo.

Nadie habla, silencio absoluto, seguramente intentando retener para siempre en la memoria ese momento único.

 

TULUM, RIVIERA MAYA (MÉXICO)

El lugar perfecto para olvidarse del mundo, aguas de cristal, arena blanca, casi cegadora, y de repente un castillo que se asoma sobre el mar dibujando una postal tantas veces mil vista y tantas veces igual de deseada.

Aquí no se piensa ni en el pasado ni el presente solo en exprimir los detalles de lo que se tiene delante.

 

LA HABANA (CUBA)

¿Cómo explicar con palabras el ambiente decadente y al mismo tiempo fiestero y guasón de la Habana?

¿Cómo hablar de la belleza de una ciudad que se cae a pedazos y que sin embargo rebosa de hermosura? ¿Cómo contaros la sensación de que te lean la mano una noche de luna llena en la plaza de la Catedral ?

¿Cómo lo que se siente bebiéndose un mojito en La Bodeguita del Medio?

 

LA CIUDAD DE LOS LAVANDEROS DE BOMBAY (INDIA)

Imagina el lavadero más grande del mundo, imagina miles y miles de piezas de ropa tendidas formando un inmenso puzzle de tonalidades, imagina cientos de hombres lavando toneladas y toneladas de ropa en una apasionada danza de golpeteos. Es la llamada Ciudad de los Lavanderos, en los Dhobi Ghat en Mumbai, donde cada día se lavan y plancha una ingente cantidad de ropa.

Estos hombres y mujeres trabajan unas 16 horas al día para ganar unas 250 rupias (menos de 4 euros), una verdadera prueba física que el azar y el ignominioso sistema de castas les ha reservado por el simple hecho de haber nacido dentro de la casta de los dobhis.

 

LA PLAZA NAQSH-E JAHAN EN ISFAHAN (IRÁN)

Nada como contemplar el fascinante espectáculo de cómo las tonalidades azules de sus imponentes edificios van transformándose en un paleta de inesperados matices a medida que avanza el día.

Esta joya del siglo XVII, patrimonio de la Humanidad por la Unesco, posee alguno de los edificios más imponentes del mundo musulmán: la puerta Qeysarieh que se abre al bullicio del bazar de Isfahán, la mezquita Lotfollah, el Palacio de Ali Qapu o, justo al Sur, la mezquita Masjed-e Shah, delante del cual se realiza el Namaaz-e Jom’eh, el rezo de los viernes de los musulmanes.

 

TROLLTUNGA (NORUEGA)

Asomarse al abismo es posible en Trolltunga (literalmente la “lengua del troll”) en Noruega, un impresionante mirador de piedra suspendido a 700 metros de altura sobre el lago Ringedalsvatnet.

El premio de contemplar la inmensidad solo es posible tras un duro trekking por altas montañas de 22 kilómetros y únicamente entre junio y mediados de Septiembre.

 

EL SALAR DE UYUNI (BOLIVIA)

Es un paisaje del otro mundo, un inmenso espejo de sal formado por la evaporación de antiguos mares donde los reflejos de las nubes o de ti mismo conforman un espectáculo indescriptible.

El salar de Uyuni es el mayor desierto de sal del mundo con una superficie de más de 10.000 km², donde se calculan se hallan unas 64 mil millones de toneladas de este elemento.

Una maravilla natural tan insólita como el Palacio de Sal, uno de los hoteles situado en uno de los extremos del salar completamente construido a base de sal: paredes, techos, sillas, mesas y hasta las camas.

 

CIUDAD DEL CABO (SUDÁFRICA)

Ciudad del Cabo lo tiene absolutamente todo: un enclave privilegiado entre el océano y montañas de sensuales contornos, una naturaleza abrumadora que nos deleita incansablemente con paisajes fabulosos, gastronomía y cultura vinícola capaz de convencer al sibarita más exigente, diseño vanguardista por doquier…

Esta ciudad versátil y colorista nos brinda, además, la oportunidad de conocer de primera mano uno de los capítulos más infames de la historia reciente de la Humanidad: la lucha contra el sistema del Apartheid y descubrir la estela de uno de los últimos héroes modernos, Nelson Mandela.

 

JERUSALÉN (ISRAEL)

Sólo pronunciar su nombre ya produce escalofríos y es que pocas ciudades en el mundo albergan una herencia espiritual tan rica e intensa como la de Jerusalén.

No en vano aquí se encuentran los lugares más sagrados de las tres principales religiones monoteístas: para los judíos es el Muro de las Lamentaciones, vestigio del antiguo Templo de Salomón, donde desde hace más de dos mil años los judíos se postran para llorar por su dispersión; para los cristianos, es la Basílica del Santo Sepulcro, al final de la Vía Dolorosa, recorrida por Jesús camino del calvario; y para los musulmanes la Cúpula de la Roca, el símbolo más reconocible de Jerusalén, que alberga la piedra desde la que Mahoma inició su ascensión al cielo a lomos de su yegua blanca.

FUENTE: TRAVELER